Con emoción y un discurso conmovedor, Juan Martín Del Potro admitió que su retiro se acerca

Con emoción y un discurso conmovedor, Juan Martín Del Potro admitió que su retiro se acerca

El dolor de jubilarse a los 33 años: Delpo, Gago, el Kun, las burlas y una mamá en la platea

Seguro que cada lector conocerá a algún treintañero que anda rebotando por las universidades buscando su mejor opción o que no termina de asentarse en un trabajo que lo reconforte. Hay un tipo, un grandote, con saco, camisa, micrófono en mano y lágrimas en los ojos, que tiene 33 años y que se anima a decirle al mundo que no sabe lo que será de su carrera, de su futuro, de su vida, en los próximos días.

“Busco tener calidad de vida, vivir tranquilo y en paz. Hasta acá llegué aguantando esto. Necesitaba ser transparente conmigo en particular y con todo el mundo que espera verme en otra vuelta milagrosa. Esta vez quizá no sea así. Es más una despedida que una vuelta”, suelta Juan Martín Del Potro.

¿Hasta cuándo? ¿Hasta qué instancia tironear de la cuerda? ¿Cuánto pesa en la balanza el honor profesional cuando hasta lo más básico de la vida cotidiana resulta doloroso? 

Video. Juan Martín Del Potro anunció su retiro

Con ocho operaciones y casi mil días de inactividad, este hombre de 33 años mira para atrás y se ve en una foto levantando al Copa Davis, en otra alzando el trofeo del US Open. Hay una inolvidable, cuando la muñeca ya era una molestia, luciendo la medalla de plata de los Juegos Olímpicos de Río. Hay triunfos ante Nadal, Federer, Djokovic.

“Lo humano y lo cotidiano entra mucho en juego”, explica Delpo. “Cada vez eran más los que me decían: olvidate del tenis, tratá de descansar, de vivir mejor, de dormir bien”.

En medio de la emoción genuina, de un discurso a corazón abierto, en su país, a las puertas del partido ante Federico Delbonis que podría ser el punto final, Del Potro dice que, pese a todo, está feliz porque el martes en el Buenos Aires Lawn Tennis estará su madre, que nunca puede verlo en vivo. Y esas pequeñas huellas también son indelebles.

Fernando Gago, otro deportista de elite que tuvo que decir basta a los 33 años, fue su hijo el que lo llevó a un último intento. El ahora entrenador de Racing repasó su periplo en una entrevista imperdible con el escritor Eduardo Sacheri en DeporTV que está circulando en las redes sociales.

“Sí, sí, me lesioné cinco veces. ¿Pero quién volvió a jugar cinco veces después de una lesión?”, se preguntaba Gago para ponerle nafta a su motor.

“Sufrí muchísimo. Mucho tiempo de tener la sensación de ´perdí, en ésta me ganó, no quiero jugar más, no quiero recuperarme más’. Cuando me pasa la última rotura del Tendón de Aquiles decidí no jugar más. Hubo un cambio que fue mi hijo, al decirme que me quería ver jugar”, repasa.

Lo suyo en su última vuelta tampoco era deportivo. Excedía una cancha, de tenis o de fútbol, iba a más allá de una pelota chiquita y amarilla o blanca y más grande.

El dolor fue mutando. Lo logra expresar tiempo después Gago. Lo hace ahora como nunca antes Delpo. También lo soltó a su estilo y por una patología mucho más veloz y contundente, el Kun Agüero cuando tuvo que informar que se jubilaba a los 33 años.

En situaciones así los deportistas desnudan la historia completa.

En general, su exposición es otra. El circo está montado para que mostrar otra imagen. Éxito, fracaso, memes, polémica, debate, triunfos, derrotas, peleas, internas, grietas…

Y cada tanto, ¡paf! El superhéroe se saca el traje. Y cada cual hace malabares con sus penas como mejor puede.

No sirve hacerse los distraídos: Delpo, que ahora recibe el valor que su trayectoria merece, fue carne de memes y agravios socarrones por derrotas inesperadas o lesiones reiteradas.

Y la cinta transportadora seguirá su curso.

El Pipita Higuaín revela que su madre, mientras afrontaba un tratamiento contra el cáncer, sufría por las burlas que recibía su hijo por aquellas situaciones de gol falladas en el Mundial. El Morro García cayó en una profunda depresión que derivó en su suicidio, del que el viernes se cumplió un año.

El que cumple años este sábado es Rodrigo Palacio, quien desde que tiró por arriba el mano a mano ante Neuer decidió no hablar con la prensa y no aceptar ninguna de las ofertas para volver al país.

No sirve hacerse los distraídos: a Messi se lo acusó de pechofrío en innumerable cantidad de ocasiones y ahora es celebrado como un redentor hasta por tomar mate. ¿Y Scaloni?

Hay un tipo de 33 años que se jubila.

Claro que tiene millones en el banco. Claro que no tendrá los problemas cotidianos de muchos lectores (y periodistas también) que no llegan a pagar el alquiler o descartan artículos del supermercado porque su billetera no da para más.

Conviene no resaltar las obviedades. Cada tanto, es mejor detenerse en que más allá de gritos por Boca River, de peleas por quién es el sexto grande o de chistes en las redes sociales por una derrota del seleccionado que sea, hay historias detrás.

Para ser más crudos: el grandote de saco, camisa y micrófono que ofrece un testimonio desgarrador, fue el mejor del país en su rubro durante varios años, fue el tercer mejor de su rubro en todo el mundo. Y ahora se siente orgulloso por haber podido decir públicamente que no sabe qué será de sus próximos días.

Habla de milagro, invita a un doctor que lo esté escuchando a ver si tiene una solución para buscar estirar la historia. Pero lo suelta. Dice que esta vez en lugar de hablar de otra vuelta es posible empezar a amigarse con el retiro. Y eleva la mirada.

El martes, en Buenos Aires, con su mamá en la tribuna, puede ser el primer día de la nueva vida de Juan Martín Del Potro. La que vivió hasta ahora fue sensacional.

Fuente: Clarin

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