El rol de los antivirales en la carrera contra el coronavirus, bajo la lupa de un experto regional: “Hay que evitar el burnout del COVID”

El rol de los antivirales en la carrera contra el coronavirus, bajo la lupa de un experto regional: “Hay que evitar el burnout del COVID”

 Los antivirales están destinados a quienes aún tienen riesgo de enfermar gravemente por COVID-19, por tener inmunocompromiso, enfermedades asocoadas, comorbilidades o por no estar completamente vacunados (Getty)

Los antivirales están destinados a quienes aún tienen riesgo de enfermar gravemente por COVID-19, por tener inmunocompromiso, enfermedades asocoadas, comorbilidades o por no estar completamente vacunados (Getty)

La pandemia por COVID-19 aún tiene retos pendientes. Toda la batería actual de herramientas científicas contra el coronavirus rodea a esta idea que por momentos parece infinita: la aparición de nuevas variantes y sublinajes del virus SARS-CoV-2 han demostrado que pueden evadir la respuesta inmune generada por las vacunas y de alguna manera le ponen fecha de vencimiento a su efectividad.

Bajo esta lógica zigzagueante y perenne a la vez que evidenció el coronavirus SARS-CoV-2 es muy importante que las sociedades entiendan y ponderen la importancia que tienen las dosis de refuerzos.

Como un eficaz efecto tenaza, existen dos problemas que enfrenta la aún vigente pandemia de COVID-19: el primero, el gap de escape de las nuevas variantes frente a las vacunas y el segundo, que un sector de la población aún presenta riesgo de progresión hacia formas graves de la infección por SARS-CoV-2. Y por diversas razones: porque son grupos de personas vulnerables porque tienen otras enfermedades asociadas que les afecta su standard inmunológico o porque su sistema inmunológico no responde de manera óptima a la vacuna y esto lo coloca como potencial perfil de desarrollar un cuadro grave de COVID-19.

Infobae entrevistó al doctor Rafael Valdez, director médico de Pfizer para América Latina
Infobae entrevistó al doctor Rafael Valdez, director médico de Pfizer para América Latina

La pandemia no se ha ido, casi como un mantra hay que repetirlo para que la ciencia termine su gran trabajo mancomunado que inició allá por el 2020, para poner toda su energía y sus mentes brillantes al servicio de detener la crisis sanitaria desatada por el COVID-19. Ante este escenario dramático, las vacunas irrumpieron como la primera meseta de tranquilidad. Y ahora, llegó el turno de los antivirales, una nueva herramienta científica para enfrentar esta nueva etapa de la pandemia.

El rol central de los antivirales

Los grupos vulnerables que tienen riesgo alto de desarrollar enfermedad COVID-19 grave, encuentran en los antivirales, un tratamiento que transforma su pronóstico frente a la infección por el virus SARS- CoV-2. Si las personas pertenecientes a estos grupos son detectadas rápidamente al infectarse, la acción terapéutica del antiviral puede iniciarse al aparecer los primeros síntomas y así disminuir el poder de fuego del nuevo coronavirus.

Las destinatarios de estas nuevas terapias son dos grupos poblacionales: los inmunosuprimidos por enfermedades ad hoc y los que no han ido a buscar su dosis refuerzo y no están completamente vacunados.

Consultado por Infobae, Rafael Valdez, director médico de Pfizer para América Latina explicó el contexto y el papel de los antivirales en esta etapa de la pandemia. “Paxlovid™, elaborado por Pfizer, es el primer antiviral oral de su clase. Es un inhibidor de la proteasa del SARS-CoV-2-3CL específicamente diseñado contra el COVID-19. Este tratamiento se lleva adelante el hogar y ayuda a reducir la gravedad de la enfermedad, las hospitalizaciones y las muertes, así como también reducir la probabilidad de infección después de la exposición al COVID-19 entre los adultos y niños también”

El tratamiento antiviral contra el COVID-19 debe iniciarse ante la aparición de los primero síntomas, por eso el diagnóstico precoz es fundamental (Foto: Philipp von Ditfurth/dpa)
El tratamiento antiviral contra el COVID-19 debe iniciarse ante la aparición de los primero síntomas, por eso el diagnóstico precoz es fundamental (Foto: Philipp von Ditfurth/dpa)

El medicamento fue aprobado este año por las máximas agencias reguladores internacionales: la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) y la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés). Paxlovid™, ha demostrado una potente actividad antiviral in vitro contra las variantes circulantes de interés, así como contra otros coronavirus conocidos, lo que sugiere su uso potencial como terapia para múltiples tipos de infecciones por coronavirus.

Valdéz explicó a Infobae que estos medicamentos (antivirales) evitan que la carga virológica genere daño a órganos específicos como el pulmón y otros puntos vitales del organismo. De tal forma que por eso los antivirales y, específicamente Paxlovid, están indicados para pacientes con alto riesgo de progresión de la enfermedad hacia la gravedad, esa es la aprobación que ha tenido por parte de la FDA, la Agencia Europea de Medicamentos, la del Reino Unido y la mayoría de las agencias regulatorias en el mundo, aún para uso de emergencia con esta indicación. Paxlovid debe administrarse dentro de los primeros cinco días de haber iniciado los síntomas porque es ahí donde impacta en la reducción de la carga viral.

“Para que esto ocurra, se debe diagnosticar temprano, rápido, porque la ventana es de cinco días. Y si nosotros no tenemos acceso a pruebas de diagnóstico que sean seguras y lo suficientemente sensibles tendríamos pérdida de oportunidades de utilizar el antiviral”, puntualizó Valdéz.

Valdez en diálogo vía zoom con Infobae, "En un ensayo clínico controlado, Paxlovid demostró que reduce hasta en casi un 90% el riesgo de hospitalización y muerte”, precisó el director médico de Pfizer para América Latina.
Valdez en diálogo vía zoom con Infobae, "En un ensayo clínico controlado, Paxlovid demostró que reduce hasta en casi un 90% el riesgo de hospitalización y muerte”, precisó el director médico de Pfizer para América Latina.

Por eso el diagnóstico a tiempo es clave y está asociado al uso del antiviral, que no podrá utilizarse si el paciente progresó en la gravedad de la infección o fue hospitalizado. “Existe un un círculo virtuoso que tiene que estar alrededor de una estrategia con el uso de antivirales. Diagnosticar rápido, tratar rápido. De otra forma no tendría ningún sentido”, precisó el experto.

— Doctor Valdéz, sobre el rol del antiviral Paxlovid de Pfizer contra el COVID-19, las vacunas fueron la primera meseta de tranquilidad contra el SARS-COV 2 de que íbamos a poder de alguna manera convivir con el virus. Y después vino la ola de los antivirales. ¿Cómo usted podría marcar ese puente hasta llegar a los antivirales y qué representan la era de los preventivos en esta pandemia global que aún hoy circula por el mundo?

— Como bien lo mencionaste, las vacunas vinieron a ser un jugador que cambió el juego dentro de la pandemia puesto que redujeron de manera muy dramática las hospitalizaciones y las muertes ocasionadas por el COVID-19, todavía existen algunas cosas que necesitamos seguir desarrollando e implementando. Es muy importante, desarrollar e implementar sistemas de vigilancia altamente efectivos y muy rápidos sobre todo de las nuevas variantes virales de preocupación que van emergiendo. Porque ahora sabemos que estas variantes virales pueden evadir la respuesta de la vacuna. La clave es vigilar identificar a las nuevas variantes de circulación y que las personas se den las dosis de refuerzo ante el gap de escape de las nuevas variantes ante las vacunas.

— Pareciera el camino de nunca acabar, pero el gap de escape de las nuevas variantes ante las vacunas no es el único reto...

Paxlovid, que es una combinación de dos antivirales, de nirmatrelvir, un antiviral de diseño específico para el SARS-COV2 que se combinó con ritonavir, un antiviral que funciona como un potenciador farmacológico para garantizar las concentraciones adecuadas del nirmatrelvir (REUTERS/Jennifer Lorenzini/File Photo)
Paxlovid, que es una combinación de dos antivirales, de nirmatrelvir, un antiviral de diseño específico para el SARS-COV2 que se combinó con ritonavir, un antiviral que funciona como un potenciador farmacológico para garantizar las concentraciones adecuadas del nirmatrelvir (REUTERS/Jennifer Lorenzini/File Photo)

— Exactamente, existe otro más preocupante. Sabemos que a pesar de que las personas hayan sido vacunadas con sus refuerzos existe un grupo de personas que sigue teniendo riesgo de progresión hacia la gravedad, que presentan vulnerabilidad, porque su sistema inmunológico no responde de manera óptima a la vacuna. Y esto ha quedado muy demostrado en aquellos episodios que tenemos en las llamadas olas de contagios, momentos en los que ocurre que quienes a pesar de estar vacunados necesitan hospitalización o que lamentablemente fallecen pues tienen comorbilidades o múltiples enfermedades debilitantes del sistema inmunológico, como cáncer o pacientes con enfermedad renal crónica, o inmunosuprimidos en general. Todos ellos tienen pobre respuesta a la vacuna o la respuesta que generan no es la óptima o decrece su efectividad conforme pasa el tiempo.

Y esto es lo que ocurre también con los adultos mayores. Sabemos también que aquellos que tienen más de 65 años y conforme avanzan en la edad, su capacidad de respuesta hacia la vacuna misma y/o hacia la infección del SARS-COV2 no es tan óptima.

¿Cuál es el desafío? Identificar rápidamente a estos grupos vulnerables cuando están enfermos o cuando se han infectado y es ahí donde aparece la participación de los antivirales.

La pandemia enfrenta aún dos problemas: el primero, el gap de escape de las nuevas variantes frente a las vacunas y el segundo, un sector de la población que aún presenta riesgo de progresión hacia la gravedad (Getty)
La pandemia enfrenta aún dos problemas: el primero, el gap de escape de las nuevas variantes frente a las vacunas y el segundo, un sector de la población que aún presenta riesgo de progresión hacia la gravedad (Getty)

“Lo que sabemos es que hay antivirales que son altamente efectivos y que además fueron sometidos bajo el máximo rigor científico, y aquí voy a mencionar el ejemplo claro de Paxlovid, que es una combinación de dos antivirales, de nirmatrelvirun antiviral de diseño específico para el SARS-COV2, no es un antiviral que haya sido retomado para otro uso. Y que se combinó con ritonavir que este es un antiviral que funciona más como un potenciador farmacológico para garantizar las concentraciones adecuadas del antiviral nirmatrelvir, que además bajo un ensayo clínico controlado demostró que reduce hasta en casi un 90% el riesgo de hospitalización y muerte”, precisó el director médico de Pfizer para América Latina.

Otro de los retos pendientes es mantener las medidas de prevención sanitaria frente a la aparición de nuevas olas de contagios y de aumento casos de infecciones respiratorias agudas. Como ocurre particularmente en el hemisferio Norte ahora, y también ocurre en algunos países del Cono Sur, donde se registra una suba de la actividad del virus de la influenza.

Ante este panorama, “podemos tener este fenómeno denominado sindemia, es decir que se presentan dos epidemias al mismo tiempo -en este caso SARS-CoV-2 e influenza- , y entonces aquí lo importante es que las podamos identificar rápidamente para luego tratar, a través de pruebas de diagnóstico rápido, y que estén accesibles al público. Porque si bien en la Argentina puede ocurrir que estén hacia la baja en el número de contagios por SARS-CoV-2, puedan tener un incremento de influenza”, señaló Valdéz a Infobae.

Paxlovid fue aprobado este año por las máximas agencias reguladores internacionales: la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) y la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés)  (Getty)
Paxlovid fue aprobado este año por las máximas agencias reguladores internacionales: la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) y la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés) (Getty)

—El antiviral, en este caso Paxlovid, parece ofrecer una buena respuesta frente al escape que el virus demostró ante las vacunas, ¿Es así?

— El nirmatrelvir de Paxlovid, fue diseñado para bloquear una proteína que es esencial para todos los coronavirus. Esta proteína se llama la proteína M, también conocida como la 3CL proteasa, y esta es esencial para la replicación del virus, para la multiplicación del virus. Y además lo hace de una manera altamente selectiva. ¿A qué me refiero con esto? Que esta proteasa no existe en ningún otro virus, ni en el virus de VIH, ni en el virus de la hepatitis C, ni en ningún otro virus respiratorio, sino que es exclusivo de los coronavirus. De hecho la actividad del nirmatrelvir es pancoronavirus, cubre a todos los tipos de coronavirus. Y por otro lado, esta enzima es altamente conservada, es decir cambia muy poco. Hasta ahora Pfizer se ha comprometido a hacer una vigilancia muy detallada y exhaustiva de las posibilidades de mutaciones o cambios en esta proteína y hasta ahora esto no ha ocurrido.

A diferencia de lo que ocurre con la otra proteína que muchas personas ya están muy familiarizadas que es la proteína Spike o la proteína espiga que sí cambia. Y esta es la que da la evasión a las vacunas. La proteína M, que es donde bloquea el nirmatrelvir, esta no cambia, es altamente conservada.

— Los expertos en vacunas y específicamente los que siguen COVID no han resuelto todavía cómo será el calendario de vacunación contra el COVID, para bloquear este escape de la inmunidad. Entonces, ¿con qué frecuencia nos tendremos que vacunar, será cada seis meses o cada año?

La vacunación pediátrica es otro de los desafíos de esta etapa de la pandemia, porque los niños son un eslabón de la cadena de circulación viral y, a la vez, también forman parte de los grupos vulnerables si tienen comorbilidades (Getty Images)
La vacunación pediátrica es otro de los desafíos de esta etapa de la pandemia, porque los niños son un eslabón de la cadena de circulación viral y, a la vez, también forman parte de los grupos vulnerables si tienen comorbilidades (Getty Images)

— Has mencionado aquí otro de los grandes retos que tenemos. Uno es que las personas reciban sus refuerzos. Viendo la estadística en la Argentina, que es muy parecida a todos los países de la región, de Latinoamérica, tasas de vacunación del 65 al 85%, muy buenas. Pero cuando analizamos cuántas personas son las que tienen sus refuerzos completos, nos caemos. Y estas personas entran en este grupo de vulnerables en el que los antivirales juegan un papel muy importante.

Las personas que no están completamente vacunadas son personas que podríamos llamar “pobres respondedores a la vacuna”, donde también entran los grupos que no han recibido ninguna vacuna.

Ante este horizonte futuro el doctor Valdez insiste en “la importancia de la vigilancia virológica y en entender cuál es la dinámica viral, cómo se comporta en las regiones, cómo se comporta entre las poblaciones y qué variantes puedan estar adquiriendo factores de virulencia. Hay que evitar el burnout del COVID-19”.

“Los niños forman parte importante en la cadena de contagios. Y más ahora que los niños han regresado a las escuelas y las medidas del uso de tapabocas y de distanciamiento social se han prácticamente suprimido en toda la región. Y por otro lado, no están exentos también de progresar hacia la gravedad sobre todo aquellos niños que tienen enfermedades debilitantes del sistema inmunológico”, enfatizó Valdéz.

La vacunación de la población pediátrica es otro de los desafíos de esta etapa de la pandemia, justamente por esa situación: los niños son un eslabón de la cadena de circulación viral y, a la vez, también formar parte de los grupos vulnerables si tienen enfermedades concomitantes.

 Ojalá logremos poder anticiparnos al comportamiento epidemiológico por regiones y que el virus SARS-CoV-2 logre una estacionalidad, como ocurrió con el virus de la Influenza,  (REUTERS)
Ojalá logremos poder anticiparnos al comportamiento epidemiológico por regiones y que el virus SARS-CoV-2 logre una estacionalidad, como ocurrió con el virus de la Influenza, (REUTERS)

Sin embargo para hacer uso de este tratamiento con antivirales , “hay que tener más que nunca herramientas diagnósticas. Y éstas cayeron dramáticamente, la gente ya no se testea más. Y, en América Latina, testearse se volvió caro”

— En este punto podríamos hacer una comparación un poco con lo que ha sido influenza, la plasticidad que ha tenido el SARS-CoV-2 ha representado un punto difícil de superar y todos estamos esperando la llamada estacionalidad del virus...

— Exacto. Y quizás cuando logremos el poder anticiparnos al comportamiento epidemiológico por regiones, y así entonces tener vacunas optimizadas como ocurre con la influenza, sea trivalente o tetravalente, porque están circulando tres variantes de influenza en una región, entonces alguna vacuna se va a anticipar a estas variantes virales que van a estar circulando en una temporada determinada y en una región determinada. Eso es lo que pudiera llegar a ocurrir con SARS-COV2.


fuente: Infobae

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