Nicaragua rompe con la UE: “Estamos ante una situación políticamente patológica”


Nicaragua Daniel Ortega und seine Frau und Vizepräs. Murillo

"La expulsión de Nicaragua de la embajadora de la Unión Europea (UE) es una etapa más, que no será la última, de la deriva disparatada de la pareja presidencial. Estamos ante una situación políticamente patológica”, comentó a DW Javier Nart, vicepresidente de la Delegación para las Relaciones con América Central de la Eurocámara.

Bajo acusaciones de injerencia, la embajadora de la UE en Managua, Bettina Muscheidt, fue llamada ante las autoridades nicaragüenses esta semana; su salida, según informaciones de la prensa, se prevé para este sábado (1.10.2022). El Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), el órgano encargado de las representaciones diplomáticas europeas en el mundo, guarda silencio.

"Hay veces en que el silencio es una forma de decir. El SEAE está actuando con infinita prudencia, cargándose de razones para tomar decisiones en forma relevante a esta agresión, por parte de un país que ha recibido y sigue recibiendo fondos importantes de la UE”, explica Nart, eurodiputado por España de la bancada liberal.

Algunos datos

En 2020, la UE incluyó a los primeros miembros del  gobierno nicaragüense en la lista de sancionados, con congelación de activos y prohibición de entrar en espacio europeo. La lista se ha ido ampliando. En noviembre de 2021, Bruselas optó por el desconocimiento de las elecciones, que fueron calificadas de "farsa electoral”, en las que fue reelegida la pareja Ortega-Murillo. 

Es más: desde hace varios años, los fondos de la cooperación europea no se otorgan a entidades gubernamentales, sino a organizaciones de la sociedad civil. Por otro lado, por los presos políticos, la desaparición del espacio para la sociedad civil, la expulsión de organizaciones internacionales, la represión, la situación de las cárceles y, por último, el encarcelamiento de miembros de la Iglesia Católica, el Parlamento Europeo se ha pronunciado una y otra vez.

Persona non grata

Cabe recordar que, al declarar persona non grata (PNG) al embajador de un país, en este caso de la Unión Europea, Nicaragua está rompiendo relaciones diplomáticas con Bruselas, no con sus miembros, explican a DW fuentes diplomáticas. Esto significa que no habrá relaciones entre la UE y los responsables políticos del gobierno de Nicaragua, en Managua. Puede tener carácter temporal o, en su defecto, extenderse a otros campos como la cooperación y el comercio.

Por otro lado, Bruselas puede decidirse por la reciprocidad. Cuando Venezuela declaró PNG a la embajadora de la UE se optó por la reciprocidad, pero la embajadora en Bruselas no abandonó el país al ser, al mismo tiempo, representante ante el Reino de Bélgica. Y aunque es una reacción de peso, que sea solamente con la UE y no con sus Estados miembros, significa -según fuentes informadas- que Nicaragua no quiere romper del todo con Europa.

Como fuere, y aunque eso no significase que Bruselas pusiese fin a todo nexo, con más de mil organizaciones de la sociedad civil clausuradas y sin representación en Managua, la cooperación y la asistencia de la UE tienen cada vez menos vías de comunicación.

"Efectivamente, estamos ante un  desierto, donde la población lo único que hace es sufrir y padecer las decisiones profundamente patológicas de la familia Ortega Murillo, que prevé la sucesión familiar”, comenta Nart.

Con la carta de la reciprocidad en la mano, pero aún sin pronunciamiento oficial -aparte de incluir en la lista de sancionados a los jueces y fiscales encargados de las condenas a los presos políticos y del apoyo a los nicaragüenses en el exilio-, ¿qué debe hacer la UE en esta situación? Javier Nart responde:  "Comprender que estamos ante decisiones de una persona que vive en su propio universo. Y dar todos los pasos  que dejen en claro que son ellos quienes han roto los puentes. Y que nosotros no romperemos los puentes con el pueblo, pero sí con la administración nicaragüense”.

(cp)

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