Yihadistas vuelven a poner en jaque la seguridad de Mali

Yihadistas vuelven a poner en jaque la seguridad de Mali

 Soldados de Mali.

Soldados de Mali.

Menaka es una remota ciudad ubicada a 1.500 kilómetros de Bamako, la capital de Mali. Los reportes que llegan desde esa distante urbe es que tanto dentro de ella como en sus alrededores, las mujeres son violadas y asesinadas impunemente.

Combatientes del Grupo de Autodefensa Tuareg Imghad y Aliados (GATIA), el Movimiento para la Salvación de Azawad (MSA) y el Ejército de Mali han decidido unir fuerzas para combatir a los insurgentes yihadistas. Los enfrentamientos se han intensificado en la ciudad de Anderamboukane, cerca de la frontera con Níger.

Violencia contra la mujer

"Estoy angustiada", dice Fatoumata Maiga, presidenta de la Asociación de Iniciativas de Paz en Bamako. "La situación de seguridad se ha deteriorado desde marzo", revela. Maiga cuenta a DW las atrocidades padecidas por muchas mujeres en Menaka el 8 de marzo, fecha que coincidió con el Día Internacional de la Mujer. "Hay muchas violaciones a los derechos humanos y al derecho a la vida en Menaka", sostiene.

"No había razones para celebrar ese día, porque el 8 de marzo, numerosas mujeres fueron violadas y lanzadas vivas a pozos. Es inexplicable. Eso no es bueno para nadie en Mali. Eso no es algo razonable en lo absoluto", dice a DW.

Ibrahima Garigo, director de Radio Menaka —una estación radial asociada a DW en Menaka— aseguró que en los enfrentamientos de las últimas semanas han muertos cientos de combatientes. "Hay muchos desplazados, al menos 32.000, según los trabajadores humanitarios en Menaka", explica. La mayoría de quienes huyen de la violencia son mujeres y niños.

El actual presidente de Mali, el golpista Assimi Goita.

El actual presidente de Mali, el golpista Assimi Goita.

Los expertos comparan el deterioro de la situación de la seguridad en Menaka con lo que ocurrió en 2012 y 2013. Entonces, muchas ciudades del norte de Mali fueron atacados y luego controladas por rebeldes tuareg y yihadistas. El fracaso del entonces presidente Amadou Toumani Toure para acabar con la insurgencia derivó en el golpe de Estado que lo derrocó en marzo de 2012.

Historia de golpes

Una junta militar gobierna Mali desde agosto de 2020, cuando un grupo de coroneles, nuevamente molestos por los fracasos en la lucha para contener a los yihadistas, depuso al líder electo del país, Ibrahim Boubacar Keita. Pero según Baba Dakono, investigador del Instituto de Estudios de Seguridad (ISS) de Mali, hay algunas diferencias entre lo ocurrido en 2012 y lo que ocurre actualmente.

"La diferencia fundamental es que en 2012 el grupo yihadista ocupó estas localidades durante algún tiempo", explica Dakono a DW, recordando que los tuareg y los yihadistas ocuparon casi todo el norte de Mali, incluyendo Gao, Kidal y Tombuctú, por casi ocho meses.

"Esta vez no se trata de ocupar esas localidades por mucho tiempo, sino de ocuparlas por carecer de la presencia de fuerzas de seguridad y de defensa". Desde 2012, vasta regiones de este país de 21 millones de habitantes han estado fuera del alcance del control gubernamental debido a la insurgencia yihadista, que se ha extendido a Burkina Faso y Níger.

El vacío de las tropas francesas

Los yihadistas han aprovechado el vacío dejado por la salida de las tropas francesas desplegadas en el marco de las operaciones Barkhane y Takuba para fortalecer sus ofensivas. La junta maliense acusó a París de entrometerse en asuntos internos del país africano y desde entonces ha roto casi todas las relaciones con su antigua potencia colonial.

Francia, por su parte, acusa al régimen militar del coronel Assimi Goita de incumplir un acuerdo de cooperación militar firmado por ambas partes en 2014, al que siguió la intervención francesa para contener la ofensiva yihadista. La disputa ha dado espacio a los insurgentes islamistas para afianzarse en el norte de Mali, donde usualmente se desplegaban las fuerzas galas.

Minusma carece del mandato necesario para enfrentar a los yihadistas.

Minusma carece del mandato necesario para enfrentar a los yihadistas.

Deficiencias de la misión de la ONU

La fuerza de mantenimiento de paz de la ONU, Minusma, no puede intervenir porque no tiene un mandato para luchar directamente contra los terroristas. Este mes, Naciones Unidas decidirá si prolonga su misión militar y policial en Mali, que está compuesta por 14.000 efectivos.

El Ghassim Wane, jefe de Minusma, describió recientemente la situación en la región de Menaka como "extremadamente dramática". Además, el secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió al Consejo de Seguridad sobre la constante amenaza que enfrentan los estados en la llamada "triple frontera", donde convergen Níger, Mali y Burkina Faso. (dz/mn)

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