"Nos engañaron", dicen prisioneros de guerra rusos en Ucrania

"Nos engañaron", dicen prisioneros de guerra rusos en Ucrania

 Prisioneros de guerra rusos en una cárcel ucraniana.

Prisioneros de guerra rusos en una cárcel ucraniana.

Una prisión en Ucrania. DW no puede nombrar la ubicación exacta, por razones de seguridad. El segundo piso del edificio está reservado para los prisioneros de guerra rusos. Se les mantiene separados de los demás presos, "para su propia protección", se dice.

Tras una petición al Sistema Penitenciario Estatal de Ucrania, DW fue el primer medio de comunicación que tuvo la oportunidad de hablar con los presos rusos. 

"Fue aquí donde se me abrieron los ojos"

Siete hombres de diferentes edades están sentados en una de las celdas. No les sorprende la visita de los periodistas. Dicen que representantes de la ONU o de la Cruz Roja vienen cada semana. Durante las entrevistas, los periodistas de DW estuvieron acompañados por personal penitenciario y tuvieron la oportunidad de elegir a sus entrevistados.

Prisioneros de guerra rusos en la visita de DW a una prisión ucraniana.

Prisioneros de guerra rusos en la visita de DW a una prisión ucraniana.

"Sinceramente, nos engañaron", dice Román, de Vyborg (Rusia). "Al principio nos dijeron que se trataba de cosas humanitarias. Pero me lanzaron inmediatamente al frente". Román fue herido durante los combates en la región de Járkov. Los militares ucranianos se lo llevaron y le dieron atención médica, dice.

Por su parte, Artyom, otro prisionero de guerra, subraya que decidió conscientemente participar en la "operación especial" contra Ucrania. (Así es como se denomina oficialmente en Rusia la guerra contra Ucrania, nota del editor). Siguiendo un anuncio en Internet, viajó a Donetsk, controlada por los separatistas prorrusos, donde aprendió a manejar un tanque T-72 en pocos días. Luego fue enviado en dirección a Zaporiyia. Pero su carro de combate fue destruido y él mismo fue capturado por el regimiento ucraniano Azov. El ruso asegura que le dieron comida y cigarrillos y añade: "No vi a ningún fascista".

"No nos dijeron a dónde íbamos"

En otra celda hay tres jóvenes de unos 20 años. Hay una pila de libros en la mesa junto a sus camas. Los presos dicen que les gusta leer cuentos y novelas de detectives.

Uno de ellos es Dimitri. Dice que no sabía que saldría de Belgorod (Rusia) hacia Ucrania el 24 de febrero. "No nos dijeron a dónde íbamos. Solo cuando ya estábamos en territorio ucraniano y vimos las señales y las banderas nos dimos cuenta. Le pregunté al comandante qué hacíamos aquí y me dijo que no hiciera preguntas innecesarias", recuerda Dimitri. El 27 de febrero, cuando su tanque fue atacado cerca de Pryluky, en la región de Chernígov, se rindió a los ucranianos.

Libros, vajilla y pan para los prisioneros de guerra.

Libros, vajilla y pan para los prisioneros de guerra.

Durante las entrevistas con él y otros dos prisioneros de guerra, estaban presentes un guardia, un psicólogo del centro de detención y otros prisioneros. Los periodistas de DW tuvieron personalmente la impresión de que la presencia del personal de custodia no influía en las narraciones de los presos ni en su deseo de hablar. Los guardias no escucharon la conversación. Mantuvieron la distancia y no ejercieron ninguna presión sobre los entrevistados.

¿Cuánto cuesta mantener a un prisionero de guerra?

Ninguno de los presos se queja en la entrevista con DW sobre malas condiciones de prisión o trato inhumano. "Todos los días nos preguntan si necesitamos algo. Si es posible, también nos lo dan. La comida es variada", dice Román.

Según el Ministerio de Justicia ucraniano, un prisionero de guerra requiere unas 3.000 grivnas (el equivalente a umos 95 euros) al mes para comida, ropa, artículos de higiene, así como agua y electricidad. Además, hay gastos de equipos médicos y medicamentos, así como de personal.

La viceministra de Justicia, Olena Vysotska, dijo a DW que esos gastos estaban justificados porque las condiciones de detención de los prisioneros de guerra debían cumplir los Convenios de Ginebra. Además, se necesitan prisioneros rusos vivos y sanos para un intercambio con los ucranianos capturados por los rusos.

"La esperanza es lo último que se pierde", dice Dimitri, de 20 años, que también espera un intercambio de prisioneros. Después de tres meses de cautiverio, lo único que quiere es volver a casa. Y dice que no quiere volver a servir jamás en el ejército.

(gg/ers)

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