Murió Olena, mujer, soldado, médico y símbolo de la resistencia ucraniana en Mariupol

Murió Olena, mujer, soldado, médico y símbolo de la resistencia ucraniana en Mariupol

Murió Olena, mujer, soldado, médico y símbolo de la resistencia ucraniana en Mariupol

 Olena Kushnir, sargento mayor y médica de la Guardia Nacional ucraniana, murió en Mariupol el domingo de Pascua. Era una de las cien mujeres combatientes que permanecen en el infierno del asedio ruso sin retroceder y pese a todo.

"Son un puñado de cien soldadas que permanecen en Mariupol sin agua, alimento ni la garantía de una higiene básica ni supervivencia", ya negada a toda la ciudad, dice la periodista ucraniana Tetyana Danylenko.

"No me compadezcan, soy una médica, una combatiente, soy ucraniana y cumplo con mi deber", decía a una amiga.

"No me compadezcan, soy una médica, una combatiente, soy ucraniana y cumplo con mi deber", decía a una amiga.

Esas mujeres permanecieron en Mariupol pese a la ferocidad de los ocupantes y de los muchos abusos sufridos por las ucranianas, usadas como trofeo de guerra por los soldados rusos.

Muchas de ellas, como la sargento Kushnir, son médicas, combaten y curan heridos, militares y civiles. Operan en condiciones desastrosas, transformando los refugios en hospitales improvisados, a veces junto a sus hijos, con la pequeña Alisa, de 4 años, que en un video difundido por la periodista Olga Tokariuk, saluda desde un búnker a su abuela.

La sargento Kushnir, orgullosa de defender a su patria (Facebook).

La sargento Kushnir, orgullosa de defender a su patria (Facebook).

Olena combatió y atendió heridos hasta el final. Cuando la batalla en las calles de la ciudad sobre el Mar de Azov se volvieron más feroces, logró poner a salvo a su hijo pequeño a través de uno de los pocos y frágiles corredores humanitarios que funcionaron desde Mariupol

Pero ella, que habia perdido al marido en los primeros días de la ocupación rusa, se quedó.

"Soy ucraniana y cumplo con mi deber"

Para Olena, defender Mariupol era la única opción. "No me compadezcan, soy una médica, una combatiente, soy ucraniana y cumplo con mi deber", decía a una amiga pocos días antes de morir en un chat que se conoció hoy, lo mismo que un video en el que la sargento busca "sacudir a Occidente".

Olena y su esposo. Ambos murieron defendiendo a Ucrania (Facebook).

Olena y su esposo. Ambos murieron defendiendo a Ucrania (Facebook).

En el video, rodado en un refugio secreto y blanco de la propaganda rusa, que en sus canales festeja la muerte de la "videoblogger de Azov", Olena aparece con su uniforme militar y pide insistentemente que se permita la evacuación de Mariupol.

"Den la oportunidad de llevar medicinas a la población, alejar a los muchos heridos y dar una digna sepultura a los muertos", era su pedido.

Olena era una runner con varias medallas ganadas (Facebook).

Olena era una runner con varias medallas ganadas (Facebook).

Olena describe también la destrucción total de la ciudad y la catástrofe humanitaria de quienes, asediados, no tienen más comida, agua ni nada. "En Mariupol hay aún personas, bajo tierra, en los refugios, y necesitan de todo. Si no quieren salvar a Mariupol, salven a su gente. Se los ruego".

"No queremos ser héroes o mártires, no podrán decir que no sabían porque sabían y podían actual", es uno de sus llamados hechos en marzo, luego de que lograra hacer evacuar a su hijo.

Olena en octubre del año pasado, cuando la  guerra no existía. Deja a un hijo de 4 años.

Olena en octubre del año pasado, cuando la guerra no existía. Deja a un hijo de 4 años.

Recorrer la página Facebook de la soldada Kushnir, su cuenta es Alona Noviska, es observar el descenso a los infiernos de cualquier ucraniano, desde los post alegres con su hijo, sus amigas, su marido en una Mariupol que conserva los colores y perfumes de la vida, al dolor permanente del 24 de febrero en adelante.

"Estoy en el infierno, pero está bien así", escribió a comienzos de marzo. Su último post es sobre Mariupol. "Mi ciudad ha muerto. Siempre y para siempre", escribió el 10 de abril.

Como su ciudad, también ella ha muerto.

Fuente: Clarin

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