HISTORIAS: “Sin cuerpo no hay crimen”: el macabro plan de un joven brillante y rico que masacró a su novia

HISTORIAS: “Sin cuerpo no hay crimen”: el macabro plan de un joven brillante y rico que masacró a su novia

 


Corre el mes de abril de 2018. Dos hombres, Joe Moore y Patrick Frazee (33), conversan sentados al aire libre en la casona de campo del segundo. Moore le pregunta a Frazee cómo van las cosas con su novia Kelsey Berreth (29 años y madre de su única hija, Kaylee, de 13 meses), con quien se casará en un tiempo no muy lejano. Lo que Frazee responde no es para nada lo que Moore espera escuchar en una amable charla.

-Estoy imaginando maneras de deshacerme de ella… de matarla.

y. Krystal organizó coartadas para sí misma hablando con diferentes amigos y, más tarde, fue a comprar lo que necesitaba para limpiar la escena del crimen. Adquirió un enterito, lavandina, guantes, cobertores de zapatos y gorras para el pelo. Era una cirujana en un quirófano. Limpió, durante horas, la casa de la víctima. Había salpicaduras de sangre por todos lados, en las paredes, en el piso y hasta en el techo. Incluso, encontró un diente de la joven asesinada. Cargó en su auto las cortinas de la casa, las almohadas manchadas de rojo y algunos juguetes de Kaylee. Él le comentó con acidez: “No sabés lo difícil que fue tener una comida de Acción de Gracias después de matarla…”.

El momento en que Patrick Frazee compra la gasolina para quemar el cuerpo de su prometida
El momento en que Patrick Frazee compra la gasolina para quemar el cuerpo de su prometida

A última hora fueron juntos a recuperar el cuerpo del granero. Lo pusieron en la caja de la camioneta y se dirigieron a comprar combustible.

Los tres teléfonos (el de Frazee, el de Krystal y el de Kelsey) estaban juntos ese día. Las antenas los registraron en los mismos lugares.

Aunque Krystal aseguró que nunca vio el cuerpo porque estaba envuelto, reveló que Frazee pretendió convencerla para que se lo llevara con ella a Idaho, junto con un arma de Kelsey. Quizá podrían simular un suicidio. Krystal se negó rotundamente. La situación la superaba. Fueron entonces con los restos de Kelsey hasta la casa de Frazee en Florissant. Una vez allí pusieron el cuerpo en un barril de 400 litros junto con el bate asesino y los elementos manchados. Incluso arrojaron la Biblia de Kelsey enteramente salpicada. Tiraron 18 litros de gasolina y maderas.

Frazee encendió el fuego. Para acelerar el proceso arrojó aceite de motor. Y esperaron. Kaylee estaba con él. Después de unas horas, no quedó nada. Solo un líquido oscuro y aceitoso.

En eso se había transformado la bella Kelsey.

Frazee optó por quedarse con el celular de ella. Le pidió a Krystal que volviera a Idaho con ese teléfono y que le enviara mensajes como si fuese Kelsey Berreth. Eso despistaría a la policía. También debía mandarle mensajes al jefe de su pareja y a su suegra para evitar que la buscaran. Así, ganarían tiempo.

Frazee, por su parte, le mandó a su suegra un mensaje deseándole feliz día de Acción de Gracias.

Patrick Frazee, en el video de una cámara de vigilancia de una estación de servicio. En la parte trasera de la camioneta transportó el cuerpo de Kelsey luego de asesinarla con un bate de beisbol
Patrick Frazee, en el video de una cámara de vigilancia de una estación de servicio. En la parte trasera de la camioneta transportó el cuerpo de Kelsey luego de asesinarla con un bate de beisbol

Krystal fue sumamente obediente. Lo amaba y le temía.

Un tiempo después, cuando ya no lo necesitó más, Krystal armó una hoguera en su jardín trasero y quemó el celular de la víctima.

Durante el juicio dijo que, deliberadamente, no había limpiado bien toda la sangre que había en la chimenea del departamento. Quería que la policía la encontrara para que Patrick Frazee no se saliera con la suya.

Si esto es cierto o fue solo un intento para lavar culpas, nadie lo sabrá jamás.

Rastros mínimos

Ante la desaparición de la madre y la acusación al padre, Kaylee pasó a vivir con sus abuelos maternos.

Frazee sostuvo que la pareja estaba mal, que habían roto justo el día anterior a que Kelsey se esfumara, el 21 de noviembre. Si eso era cierto, ¿por qué Kelsey le había mandado un mensaje el 22, un día después, al salir del supermercado Safeway para decirle que había comprado batatas para comer juntos? Además, ella no había comentado la ruptura con nadie. Era demasiado raro.

Durante los primeros días del juicio se mostró toda la evidencia. Doce piezas de madera con rastros de sangre fueron las exhibió, la especialista Tanya Atkinson, ante el jurado. En la hoguera armada fuera de la casa de Frazee, un perito aseguró que encontraron restos humanos quemados dentro de plásticos, pero no se podía comprobar que fueran de Kelsey.

Los perros entrenados también habían detectado el olor de la descomposición de un cuerpo humano. Un pedazo muy pequeño de un diente hallado en el lugar, había dado positivo: era de una mujer, pero estaba tan deteriorado que no alcanzó para proporcionar el perfil de ADN necesario para identificar a Kelsey.

La traición de la letra escrita

Poco después de iniciado el juicio por la desaparición y la muerte de Kelsey Berreth, los fiscales aparecieron con una evidencia sorpresa que agravó aún más la situación del imputado. Un ex compañero de celda de Frazee aportó 17 notas manuscritas por el acusado en servilletas y papel higiénico. Increíble: allí le pedía ayuda al otro convicto para ejecutar a varios testigos que podrían complicarlo con sus testimonios ante el jurado. Entre las futuras víctimas de Patrick Frazee estaba su amante y cómplice, Krystal Lee Kenney. De ella decía: “Realmente deseo ver a Krystal con una bala en su cabeza”.

En los escritos le rogaba a su compañero de prisión que su pandilla criminal “dispusiera de …” y le daba la lista de aquellos que había que eliminar: “Todos deben desaparecer y que nadie los vea, por lo menos hasta que termine el juicio…”.

Patrick Frazee, en  la foto del Woodland Park Police Department, Colorado, en 2018. El hombre sentenciado a 156 años de prisión siempre mantuvo su inocencia  (REUTERS)
Patrick Frazee, en la foto del Woodland Park Police Department, Colorado, en 2018. El hombre sentenciado a 156 años de prisión siempre mantuvo su inocencia (REUTERS)

Le aclaró por escrito, además, lo que ya venía diciendo: “Sin cuerpo los forenses no tienen nada”. Frazee le proveyó a su destinatario todos los detalles que se necesitaban para localizar a las personas que debían liquidar: apariencia física, dirección de dónde vivían y de dónde trabajaban. Además de Krystal, debían deshacerse de su amiga, Michelle Stein; de su viejo conocido John Moore; de Wendy Clark y del agente Gregg Slater. En esos papeles Frazee mantenía su inocencia, decía no saber qué le había ocurrido a Kelsey e imploraba: “Ayudame, ¡¡¡¡ayudame!!!! Te pagaré como sea. Mi vida y la de mi pequeña hija. Mandame tus planes e ideas”.

Los fiscales pidieron que el preso que aportó las pruebas no fuera identificado por su propia seguridad.

Sentencia para un desalmado

Esto fue más que suficiente para conseguir su sentencia aún sin cadáver. El 19 de noviembre de 2019, casi un año después del crimen, fue condenado.

Los abogados de Patrick Frazee pretendieron traspasar culpas a Krystal Lee Kenney, dijeron que ella tuvo numerosas chances para alertar a la policía o a la familia de la víctima los siniestros planes de Frazee. Era cierto, pero Krystal había logrado que se pudiera probar el crimen. Y, el otro convicto, había conseguido pruebas abrumadoras contra el granjero Frazee.

Patrick Frazee y Vanessa Curie, cuando eran novios y ella estaba fascinada por lo brillante y especial que era su pareja
Patrick Frazee y Vanessa Curie, cuando eran novios y ella estaba fascinada por lo brillante y especial que era su pareja

Una ex novia del imputado, Vanessa Curie, dijo en el estrado que el acusado era un verdadero monstruo. Ella había empezado a salir con él en 2010: “Me atrajo de él su agudeza intelectual y su mente exploradora. Era muy bueno en su conexión con la gente. Sabía leer la psicología de cada uno”. Pero cuatro meses después las cosas cambiaron y él empezó con extraños juegos mentales para terminar abusando de ella emocionalmente“No me llamaba por unos días y después me hablaba en el medio de la noche diciéndome que me había soñado con un vestido de novia”. También vio algo que no le gustó nada: Frazee le pegaba a sus perros con violencia. Dejaron de salir en 2014, cuando Vanessa leyó en Internet la definición de un psicópata: “Ahí me di cuenta de con quién estaba y me animé a dejarlo”.

Los especialistas creyeron ver rasgos sociópatas en Patrick Frazee y que por ello era incapaz de empatizar con el resto. Otros, sostuvieron que era un manipulador perverso y narcisista, perfectamente capaz de distinguir el bien del mal.

Krystal Lee, la mujer que ayudó a limpiar la escena del crimen y luego delató a su amante el asesino
Krystal Lee, la mujer que ayudó a limpiar la escena del crimen y luego delató a su amante el asesino

La madre de Kelsey leyó un texto que había escrito para su hija, dónde confrontó a Frazee con ironía: “Patrick ¿cómo te gustaría que tu hija se entere cómo murió su madre Kelsey y de la manera que lo hiciste?”.

Pidieron además que la familia Frazee (debido a que defendió a Patrick) no tuviera derechos para contactarlos a ellos ni a Kaylee. También dio que si bien él se merecía la pena de muerte, Cheryl como creyente no lo pidió porque tomar una vida era decisión de Dios.

El jurado, compuesto por doce miembros, en solo tres horas y media, volvió con la decisión: culpable.

Cheryl Berreth la madre de Kelsey durante una conferencia de prensa sobre el horrendo crimen de su hija. La mujer, muy católica, pidió que el asesino no fuera condenado a la pena de muerte (AP)
Cheryl Berreth la madre de Kelsey durante una conferencia de prensa sobre el horrendo crimen de su hija. La mujer, muy católica, pidió que el asesino no fuera condenado a la pena de muerte (AP)

El juez Scott Sells lo sentenció a pasar su vida tras las rejas sin posibilidad de salir bajo palabra y a un total de 156 años. Le dijo a la cara: “Sus actos han sido viciosos y sin sentido. Kelsey pasó su última noche cuidándolo. Usted le pagó golpeándola hasta morir y quemó su cuerpo. Sus crímenes merecen el máximo castigo”.

Los padres de Kelsey lloraron y se abrazaron. Patrick Frazee, en cambio, ni pestañeó. Tuvo que tragarse con amargura aquella frase de que “sin cuerpo no hay delito”.

Krystal Lee Kenney (34), finalmente fue sentenciada el 28 de enero de 2020 a tres años de prisión por manipulación de evidencia. Luego de conseguir una nueva sentencia, el 24 de marzo de 2021 logró la libertad condicional. La sacó muy barata, pero gracias a ella Patrick Frazee estará para siempre tras las rejas.

Kelsey se derritió bajo las llamas, pero aún sin cadáver, esta vez hubo justicia.


Vía │infobae

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