A 20 años del accidente del vuelo 587 con destino a RD; este es el monumento a las víctimas

A 20 años del accidente del vuelo 587 con destino a RD; este es el monumento a las víctimas


 
KAREN VERAS

El 12 de noviembre del 2001 el vuelo 587 de American Airlines partió del aeropuerto John F. Kennedy con destino a Santo Domingo, República Dominicana a las 9:16 de la mañana. El avión se estrelló en la comunidad de Belle Harbor en Queens, donde fallecieron los 260 pasajeros, junto con la tripulación y cinco personas que residían en la zona donde ocurrió el accidente.

Un total de 176 dominicanos iban a bordo de la aeronave Airbus A300.

A pesar del esfuerzo de los bomberos y los cuerpos militares y médicos que acudieron en ayuda de las víctimas, la caída del vuelo 587 es hasta hoy la segunda tragedia más grande en la historia de la aviación de Estados Unidos.

El accidente ocurrió apenas dos meses y un día después del ataque a las Torres Gemelas en el World Trade Center.

“Muchos de los pasajeros vivían en Washington Heigts y sus alrededores, y Belle Harbor, era el hogar de muchos agentes de policías y bomberos que perdieron sus vidas el 11 de septiembre de 2001”, resalta el memorial en honor a los fallecidos.

A 20 años

Según datos ofrecidos en aquel entonces por la aerolínea, el avión en el que fallecieron todas las personas que iban a bordo, y cuyo destino era el Aeropuerto Internacional de las Américas en Santo Domingo, República Dominicana, tenía 13 años de servicio sin presentar ningún incidente o inconveniente anteriormente.

Por su cercanía con el atentado del 11-S, cadenas y medios de televisión estadounidenses asociaron ambas tragedias asegurando de que el accidente del 587, también se trataba de un ataque terrorista.



Sin embargo, no fue hasta el 2004 cuando se dieron a conocer las causas reales del accidente.

Según el Consejo de Seguridad Nacional de Transporte de EEUU, que en su momento se reunió para analizar el informe sobre el accidente, que fue elaborado por sus investigadores, concluyeron que el accidente se debió a un error del copiloto Sten Molin.

Sección del cordal del vuelo 587 de AA es levantada por una grúa después de que el Airbus A300 se estrellara en Queens NY el lunes 12 de noviembre de 2001. (AP)
Sección del cordal del vuelo 587 de AA es levantada por una grúa después de que el Airbus A300 se estrellara en Queens NY el lunes 12 de noviembre de 2001. (AP)












El documento indica que el copiloto reaccionó de forma agresiva e innecesaria a las turbulencias a las que se enfrentó el avión cuando despegaba de Nueva York.

El monumento

En el mismo vecindario donde ocurrió el accidente, se encuentra el monumento a las víctimas del vuelo 587, que cada 12 de noviembre se llena de flores que dejan los familiares de los fenecidos, en el memorial público que realiza la ciudad.

En él, se encuentra grabado sobre piedra cada uno de los nombres de las 265 personas que murieron. Se espera que este viernes, los nuevos líderes de la cuidad asistan al lugar para recordarlos junto a sus seres queridos.

Madre de una de las víctimas mantiene vivo el recuerdo de su hija

Son muchas las historias narradas sobre el accidente, de hecho, un documental que se estrenó en el año 2008, grabado en Nueva York y República Dominicana, recoge el testimonio de cinco familiares de las víctimas.

No obstante Diario Libre tuvo la oportunidad de conversar con Manuela Cavallo, madre de Yesica Carolina Jiménez, una joven de 18 años que luego del 11-S comenzó a sufrir de ansiedad y decidió regresarse a vivir a República Dominicana.


En el aniversario 19 del accidente, Cavallo dijo a DLUSA que su hija venía de retirada, “pues me contaba que luego del 11 de septiembre sus amigos llevaban armas a la universidad y la tensión que se vivía la hizo tomar la decisión de regresar”.

Contó que Jiménez tenía mucho miedo y le daba terror que pudiera pasarle algo. Le dijo “mami me quiero ir a estudiar a mi país” y ella le dije que volviera.

Su hija tenía 10 meses viviendo Nueva York, cuando ocurrió el accidente. Contó que su hija tomó el primer vuelo del día para llegar a tiempo, y tomar el examen de admisión de la universidad Unibe, donde planeaba continuar sus estudios de ingeniería civil.

Manuela Cavallo vive del recuerdo de las cosas que los rescatistas lograron recuperar del accidente: su anillo de 15 años, una foto de ella y de sus amigas, su cédula y el carnet de la universidad.

Fuente: Diario Libre

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