‘Los teléfonos inteligentes han sido un arma muy exitosa’: los talibanes también libran batallas digitales

‘Los teléfonos inteligentes han sido un arma muy exitosa’: los talibanes también libran batallas digitales


 

En un video, un funcionario talibán aseguraba a las trabajadoras sanitarias que podían conservar sus puestos de trabajo. En otro, los talibanes les decían a los sijs, un grupo religioso minoritario, que eran libres y estaban protegidos. Otros sugerían una nueva legalidad en Kabul, Afganistán, en la que los combatientes talibanes detenían a punta de pistola a los saqueadores y ladrones.

Los talibanes, que prohibieron el uso de internet la primera vez que controlaron Afganistán, han convertido las redes sociales en una poderosa herramienta para desanimar a la oposición y difundir sus mensajes. Ahora que controlan el país, utilizan miles de cuentas de Twitter, algunas oficiales y otras anónimas, para calmar a la aterrorizada base urbana de Afganistán, cada vez más conocedora de la tecnología.

Las imágenes de paz y estabilidad proyectadas por los talibanes contrastan bastante con las escenas difundidas en todo el mundo de la caótica evacuación de Estados Unidos en el aeropuerto de Kabul o las imágenes de manifestantes que han sido golpeados y tiroteados. Eso demuestra el poder digital que los talibanes han perfeccionado a lo largo de años de insurgencia, y ofrecen una visión de cómo podrían utilizar esas herramientas para gobernar Afganistán, incluso mientras se aferran a sus principios religiosos fundamentalistas y a sus inclinaciones violentas.

Las redes sociales afganas pueden ser un mal indicador del sentimiento público. Muchos de los críticos de los talibanes y los partidarios del gobierno respaldado por Estados Unidos han pasado a la clandestinidad. Pero ya, con una intensa campaña en las redes sociales que puede haber contribuido a que las fuerzas de seguridad afganas dejen las armas, los talibanes han demostrado que pueden vender su mensaje con eficacia.

“Reconocieron que para ganar la guerra, había que hacerlo a través de relatos e historias”, dijo Thomas Johnson, profesor de la Escuela Naval de Posgrado en Monterey, California. “En las zonas urbanas, todos los afganos tienen teléfonos inteligentes y creo que va a ser muy útil. Van a utilizar las redes sociales para decirle al pueblo afgano lo que tiene que hacer”, agregó.

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El portavoz talibán Zabihullah Mujahid, en el centro, en la primera conferencia de prensa después de tomar el control de Kabul.
Credit...Jim Huylebroek para The New York Times
En línea, los talibanes serán objeto de algunas de las tácticas que utilizaron para cimentar su poder, al igual que movimientos como la Primavera Árabe utilizaron las redes sociales para organizarse y agruparse. Los nuevos lazos de comunicación de Afganistán con el resto del mundo ayudarán a los opositores de los talibanes a denunciar cualquier atrocidad y a suscitar el apoyo a la resistencia. Ya se están difundiendo etiquetas como #DonotChangeNationalFlag (No cambien la bandera nacional), con una combinación de apoyo interno y externo.
Los talibanes han respondido a estos llamados (y a los informes sobre las medidas de represión y los asesinatos en represalia por parte de los militantes victoriosos) con mensajes que subrayan el deseo de paz y unidad. Los talibanes retratan a los estadounidenses y a otros extranjeros como la principal causa de años de conflicto, una idea que han enfatizado a través del uso de las sorprendentes imágenes del aeropuerto de Kabul.

Mientras circulaban las fotos de los refugiados desesperados que se aferraban a los aviones, uno de los influentes protalibanes más conocidos, Qari Saeed Khosty, habló con un tono de compasión lúgubre.

“He llorado mucho al ver su situación. Ustedes, los amigos de la ocupación, también hemos llorado por ustedes durante 20 años. Les dijimos que Tommy Ghani nunca les sería leal”, escribió en un mensaje de Twitter, en el que utilizó la jerga de una persona que adopta estilos y costumbres occidentales para referirse a Ashraf Ghani, el presidente afgano que huyó la semana pasada. “Los hemos perdonado, lo juro por Alá. No estamos para esta situación. Por favor, vuelvan a sus casas”.

Sin embargo, los talibanes —un grupo conocido durante su gobierno de 1996 a 2001 por las ejecuciones públicas, a veces usando el método de lapidación— han mantenido en gran medida sus mensajes optimistas. Los periodistas talibanes recorren las calles de las ciudades recién tomadas con micrófonos de tapa azul y muestran videos en los que los residentes dan tímidas muestras de apoyo.

“Los talibanes no necesitan publicar contenidos para recordar a la población que son brutales”, dijo Benjamin Jensen, miembro del Atlantic Council. “La población lo sabe. Lo que necesitaban eran imágenes que mostraran que podían gobernar e integrar el país”.

En buena medida, los talibanes han podido publicar en la red todo lo que querían. Aunque persisten los bloqueos en las principales plataformas de medios sociales como Facebook y YouTube, han surgido decenas de nuevas cuentas. Los esfuerzos de los talibanes se han centrado en Twitter, donde el grupo no está vetado de manera directa.

Algunos opositores de los talibanes han lanzado gritos de guerra. En cambio, otros se han callado y han eliminado de sus cuentas el material que podría ponerlos en peligro. Una jugadora de fútbol advirtió la semana pasada a sus excompañeras de equipo que retiraran las fotos. Facebook y Twitter han dicho que tomarán medidas para blindar las cuentas.

Un profesor de la Universidad de Nangarhar, en Jalalabad, que pidió mantener su anonimato, dijo que un gran número de sus alumnos que participaron en campañas contra los talibanes desactivaron sus cuentas en las redes sociales. La generación nacida tras la caída del primer régimen talibán tenía toda una vida de pruebas digitales que ocultar, dijo.


Fuente: NY Times

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