Revelación inoportuna, innecesaria e improbable

Revelación inoportuna, innecesaria e improbable


 

Admiro a los que en las postrimerías del oprobioso régimen integraron el movimiento revolucionario 14 de Junio (14J), a Manolo Tavárez y los jóvenes dirigentes del 14 de Junio como Rafael (Fafa) Taveras, personajes de leyenda que marcarían mi vida.


Mi admiración por los arriesgados hombres que integraron el grupo de acción que dio al traste con la vida y la dictadura de Trujillo aquel martes 30 de mayo de 1961 viene desde que tengo uso de razón, desde que desperté a la vida consciente. Siempre he admirado a los conjurados que arriesgaron a sus hijos, esposas y familiares cercanos durante los días que siguieron al ajusticiamiento del dictador.

Mi admiración se extiende igualmente a los que integraron la resistencia interna y a aquellos que lograron preservar la vida tomando el incierto camino del exilio. Admiro a los que en las postrimerías del oprobioso régimen integraron el movimiento revolucionario 14 de Junio (14J), a Manolo Tavárez y los jóvenes dirigentes del 14 de Junio como Rafael (Fafa) Taveras, personajes de leyenda que marcarían mi vida.

A pesar de mi admiración nunca he coincidido políticamente con Fafa Taveras ni nunca he hecho caso a las calumnias que la propia izquierda revolucionaria dominicana ha propagado a propósito de su dilatada carrera política. Soy consciente de que, a falta de argumentos políticos, la izquierda revolucionaria acostumbra recurrir al descrédito personal. Bien lo decía Voltaire: “¡Miente, miente, siempre algo queda!”.

Tengo mucho respeto por los políticos como Taveras. No lo conozco personalmente, pero no logro entender por qué ha revelado que Manuel Ramón Montes Arache fue quien liberó de la Torre del Homenaje de la Fortaleza Ozama a los convictos asesinos de las Mirabal basándose en una confidencia que le hiciera Alfonso Cruz Valerio, fallecido el pasado 3 de abril de 2021.

Según Fafa Taveras, el entonces capitán Montes Arache, durante el asalto a la Fortaleza Ozama el 30 de abril de 1965, ordenó que los condenados por la muerte de las Mirabal fueran dejados en libertad. Su revelación no sólo es inoportuna, innecesaria e improbable, sino que mancha la memoria de un héroe legendario de la historia reciente de República Dominicana.

Inoportuna porque estamos en vísperas del 56 aniversario del 24 de abril de 1965 y de la conmemoración de un acontecimiento que transformó al dominicano y produjo el cambio que quedó en suspenso cuando a los conjurados del 30 de mayo de 1961 se les escapó de las manos el poder político; porque Montes Arache y sus Hombres Rana (cuerpo élite de la Marina de Guerra), han adquirido una categoría en el imaginario dominicano los presenta y admira como si fueran personajes de la Ilíada o de la Odisea como si hubieran seguido a Ulises en su regreso a Ítaca.

Montes Arache falleció el 23 de diciembre de 2012. Regresó a República dominicana unos años después de la Revolución de abril y fue reintegrado a la Marina por el entonces presidente Joaquín Balaguer. Hace medio siglo ¡Ahora! (Nº322, 12 de enero de 1970, p.7), publicó su foto en los funerales de Ramfis Trujillo en Madrid en diciembre de 1969. Nunca se defendió de sus simpatías trujillistas, lo que no es óbice para que liberara a los asesinos de las Mirabal. Es sabido que “bueno”, como escribe Shakespeare, “es lo que bien acaba”. Su participación destacada en abril de 1965, y haber enfrentado al invasor extranjero, opacan sus simpatías trujillistas.

Es innecesario dar crédito a la ingratitud de un asesino que, sin motivo aparente, denuncia a su “bienhechor”. Por qué tomar tan en serio esas “revelaciones” sin que, en apariencia, no haya una finalidad política que vaya más allá de manchar la imagen de un héroe nacional fallecido hace casi diez años.

Las revelaciones de Fafa Taveras provocaron la indignación del capitán Aníbal López y de la ex combatiente Sara Valenzuela. Hablar indignado no es aconsejable, pero sus argumentos tenían sustento.

El debate carece de testigos, sólo se tiene lo que el difunto Cruz Valerio le reveló a Taveras sin que se sepa con qué finalidad. Improbable por múltiples razones. Montes Arache no puede defenderse. A 56 años de los acontecimientos, sorprende que no haya aparecido un testigo que avale las declaraciones del último de los asesinos de las Mirabal.

Ciriaco de la Rosa, por ejemplo, murió hace años en Boston sin decir nada sobre su fuga; Ramón Emilio Rojas ,que terminó tranquilamente sus días en Santo Domingo, tampoco; Viterbo Álvarez Corporán baleado en San Cristóbal ni Estrada Malleta, acribillado en Haití hace años murieron sin hablar de su inexplicable fuga.

Sólo Alicinio Peña Rivera, en uno de sus libros de auto defensa, revela que fue ayudado por una mujer a salir del país en esos días iniciales de los acontecimientos del 24 de abril de 1965.

Numerosas interrogantes envuelven las revelaciones de Fafa Taveras a casi diez años después de la muerte de Montes Arache y unos días de la de Cruz Valerio.

¿Por qué dar crédito a alguien que, además de asesino, es un ingrato; por qué más de medio siglo de después de ese 30 de abril de 1965 ninguno de los cancerberos de los asesinos de las Mirabal en la Fortaleza Ozama ha revelado el nombre del que autorizó la libertad de los condenados?

Por improbables, esas “revelaciones” carecen de credibilidad; sin embargo, manchan la imagen de la leyenda Montes Arache, comandante de los Hombres Rana del cuerpo élite de la entonces Marina de Guerra dominicana; siembran una duda cuya sombra ni el propio Fafa Taveras, si se lo propusiera, podría disipar.

¿Por qué?

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Fuente: Diario Libre


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